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Bloomberg — El sector empresarial tiene un papel de liderazgo que desempeñar en respuesta al cambio climático. Los datos acumulados hasta ahora dejan claro que cuantos más gases de efecto invernadero emite una empresa, menor es el precio de sus acciones en relación con sus ganancias.

Este efecto (en cierto sentido un descuento climático) está influenciado por el riesgo climático, por las regulaciones de emisiones y el precio del carbono y por la atención de los inversionistas y el público. Estos factores provocan mayores descuentos en algunos sectores y tamaños de capitalización bursátil que en otros. Así que está claro que el mercado de valores ya está recompensando a las empresas que reducen las emisiones con valoraciones más altas. Y dado que esta respuesta de los inversionistas probablemente crecerá con el tiempo, el incentivo del mercado para reducir las emisiones también lo hará.

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En colaboración con destacados académicos como Joseph Aldy, de la Harvard Kennedy School, Patrick Bolton, de la Columbia Business School, Marcin Kacperczyk, del Imperial College de Londres y Andrew Lo, del Massachusetts Institute of Technology, los analistas de Lazard examinaron los datos de más de 16.000 empresas de todo el mundo y estudiaron la relación entre el valor de las acciones de cada una de ellas y la cantidad de gases de efecto invernadero que emitieron entre 2016 y 2020.

Este análisis revela que, en promedio, un aumento del 10% en las emisiones de dióxido de carbono está asociado con una disminución del 0,4% en la relación precio-ganancias de una empresa (controlando una amplia gama de otros factores). Pero ese promedio de descuento climático enmascara amplias variaciones entre sectores. El mercado actualmente castiga las emisiones de energía (0,8%) tres veces más que las de los productos básicos de consumo (0,3%), destacando el papel que juegan las regulaciones de riesgo climático y emisiones para impulsar el descuento.

El efecto también es mucho mayor para las grandes empresas que para las pequeñas, tal vez porque los inversionistas pueden prestar más atención a las corporaciones más grandes y porque es más probable que se les apliquen regulaciones. Consideremos el sector industrial. En el caso de las empresas industriales europeas con una capitalización de mercado superior a US$50.000 millones, el múltiplo precio-ganancias cae un enorme 18% por cada 10% de aumento de las emisiones de carbono. En el caso de las empresas industriales europeas con una capitalización de mercado inferior a US$1.000 millones, que se ven menos afectadas por la regulación y la presión de los inversionistas, la caída es inferior al 0,5%.

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Los descuentos climáticos existen tanto en Europa como en EE.UU., pero son más pronunciados en Europa, presumiblemente debido al esquema de comercio de derechos de emisiones de carbono y otras influencias regulatorias. En el sector energético, el valor de las acciones de las empresas más pequeñas, tanto en Europa como en EE.UU., está menos influenciado por las emisiones que el de las más grandes. En Estados Unidos, el efecto es cuatro veces mayor para las grandes empresas. Es una diferencia notable, pero palidece en comparación con el diferencial de las grandes empresas energéticas en Europa, que es ocho veces el de las pequeñas. Una vez más, parece que el tamaño del incentivo del mercado para reducir las emisiones está influenciado por los riesgos climáticos, así como por la regulación gubernamental y la presión de los inversionistas.

Los mercados de deuda también prestan atención a las emisiones de las empresas, según los datos, pero aquí los efectos del tamaño se invierten. En el caso de las pequeñas empresas, especialmente en Europa, los diferenciales de los swaps de incumplimiento crediticio (una medida del riesgo de la deuda de una empresa) son más altos para aquellas con mayores emisiones. Pero para las grandes empresas, las emisiones no importan. Los inversionistas parecen creer, no sin razón, que las emisiones de carbono son un indicador de riesgo de incumplimiento para las empresas más pequeñas, pero no para las grandes.

Los datos también sugieren que todos estos efectos sobre el valor de las acciones pueden aumentar con el tiempo. Un buen ejemplo es la experiencia en Europa, donde el descuento climático para las grandes empresas ha aumentado desde 2016 a medida que ha aumentado el precio del carbono en el régimen de comercio de derechos de emisión de la Unión Europea. (La tendencia en EE.UU. se ha movido, en todo caso, en la dirección opuesta, ya que muchas regulaciones climáticas se relajaron durante ese período).

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Con el aumento de los precios del carbono y el fortalecimiento de otras medidas de protección del clima, es razonable especular que las valoraciones de las empresas estarán cada vez más vinculadas al control de emisiones. Mientras tanto, el mensaje a las empresas es que el mercado ya está prestando atención.

Esta nota no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Bloomberg LP y sus propietarios.

Este artículo fue traducido por Estefanía Salinas Concha.