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5 claves sobre el proyecto de ley de etiquetado frontal

El proyecto de “Promoción de la alimentación saludable” divide aguas en el Congreso y en la sociedad civil. De qué se trata, quiénes la apoyan y quiénes la rechazan.

Tiempo de lectura: 3 minutos

Buenos Aires — El proyecto de ley que promueve el etiquetado frontal en los alimentos consiste esencialmente en un octógono negro con letras blancas, cuyo objetivo es promover la alimentación saludable, advirtiendo sobre los contenidos del producto en góndola.

#1 - El proyecto

El proyecto de ley se titula “Promoción de la alimentación saludable” y se conoce como “etiquetado frontal”. Llega a la Cámara de Diputados tras varias idas y vueltas, producto de las negociaciones que atravesó la iniciativa, cuyo objetivo es el de “garantizar el derecho a la salud y a una alimentación adecuada a través de la promoción de una alimentación saludable”.

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Busca hacerlo con “información nutricional simple y comprensible de los alimentos envasados y bebidas analcohólicas”, para así ayudar a “promover la toma de decisiones asertivas y activas, y resguardar los derechos de las consumidoras y los consumidores”.

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Además, en su aplicación, la ley advertirá a consumidores “sobre los excesos de componentes como azúcares, sodio, grasas saturadas, grasas totales y calorías, a partir de información clara, oportuna y veraz”.

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            • Advertencia: Los productos que excedan ─en el contenido de nutrientes y de valor energético─ los valores establecidos por la Ley incluirán un sello con los siguientes mensajes (según corresponda): exceso en azúcares, exceso en sodio, exceso en grasas saturadas, etc.
            • Sello: El etiquetado “adoptará la forma de octógonos de color negro con borde y letras de color blanco en mayúsculas”, no será nunca inferior “al 5% de la superficie de la cara principal del envase”, y “no podrá estar cubierto de forma parcial o total por ningún otro elemento”.
            • Criterios: Los valores máximos de azúcares, grasas saturadas, grasas totales y sodio establecidos deben cumplir los límites dispuestos por la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
            • Exceptuados: El etiquetado no correrá en en la cara principal al azúcar común, aceites vegetales, frutos secos y sal común de mesa.

Se deberá conformar además una autoridad de aplicación, determinada por el Poder Ejecutivo, se deberá promover didácticamente en establecimientos educativos y estará sujeta a sanciones determinadas por el decreto de Lealtad Comercial.

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#2 - Apoyos

Como suele ocurrir con este tipo de iniciativas, surgió y contó con el respaldo de numerosas organizaciones de la sociedad civil. A nivel internacional, y además de la mencionada OPS, el proyecto contó con el respaldo de Unicef y la Fundación Interamericana del Corazón.

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Mientras que a nivel local se adhirieron la Sociedad Argentina de Pediatría, la Federación Argentina de Graduados en Nutrición, la Fundación para el Desarrollo de Políticas Sustentables y Consumidores Argentinos, entre otros.

            • “Es tu derecho saber si un alimento tiene exceso de grasas, azúcar y/o sodio”, esgrimen quienes promueven la Ley, norma que ya rige ─con diferencias─, en otros cuatro países de la región: Chile, Perú, México y Uruguay.
            • Los resultados: Un estudio elaborado por el Instituto de Nutrición y Tecnología de Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile concluye que en ese país ─el primero en la región en avanzar con esta iniciativa─ se redujeron las compras de bebidas azucaradas y cereales en 25% y 9%, respectivamente.

#3 - Críticas

Así como tiene sus defensores, la ley tiene detractores, mayormente vinculados con la industria alimenticia. Figuran, entre otros, la Cámara Argentina de la Industria de Bebidas sin Alcohol (CADIBSA), el Centro de la Industria Lechera (CIL).

También se ha manifestado con diferencias la Coordinadora de Industrias Alimenticias (Copal), cuyo titular es Daniel Funes de Rioja ─también presidente de la UIA─. La Copal emitió un comunicado semanas atrás con el apoyo de 35 cámaras y más de 14.000 empresas en la cual aseguran estar a favor de un modelo de etiquetado frontal que “informe correctamente a los consumidores”, pero advierten sobre la demonización que esta ley puede generar en ciertos productos alimenticios.

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            • La cita clave: “Es una política que no compartimos de ninguna manera. El etiquetado debería ser del Mercosur, porque es el primer gran mercado. Es también una suerte de demonización de alimentos que tiene un doble efecto, un efecto sobre el consumidor y la canasta básica y sobre las donaciones, porque quedarán prohibidas. La advertencia con un octógano negro es demonización”, ha dicho Funes de Rioja a Bloomberg Línea.

#4 - ¿Lobby?

El rechazo se ha traducido, en más de una ocasión, en lobby. La presión sobre los legisladores para que la ley se demore o se modifique no ha sido excepción en el tratamiento de este proyecto, según señalan diputados en off the record y públicamente.

“Ha habido un lobby muy fuerte de las empresas. Empresas con productos con excesos de grasas, excesos de azúcares y de sal”, declaró el diputado mendocino ─hoy oficialista─ José Luis Ramón a la señal televisiva IP.

        • El antecedente: Tras la aprobación del proyecto en el Senado, el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, giró el texto a seis comisiones ─el paso previo al debate en el recinto─, lo que fue calificado como una maniobra para retrasar su tratamiento, lo que motivó una campaña en redes sociales bajo el hashtag #ExcesoDeLobby.

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La campaña recordaba que, previo a tomar esa decisión, Massa venía de un viaje a Tucumán, provincia azucarera, cuyo gobernador en licencia, y hoy jefe de Gabinete de la Nación, se ha manifestado en más de una oportunidad en contra del proyecto.

La semana pasada, el actual Jefe de Gabinete nacional Juan Manzur recibió en su despacho en Casa Rosada a Daniel Funes de Rioja, otro detractor del proyecto. Uno de los diputados más cercanos a Manzur, Pablo Yedlin, acompañaría la iniciativa pero proponiendo cambios.

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            • La frase: “Científicamente no está comprobado que el azúcar genere un daño para la salud”, sostuvo Manzur en 2017, mientras se discutía un impuesto a las bebidas azucaradas en el marco de la reforma tributaria impulsada por el expresidente Mauricio Macri.
            • El contexto: En Tucumán hay 15 ingenios azucareros, y se considera la industria madre de esa provincia.

#5 - Tratamiento

El proyecto fue aprobado en el Senado en octubre del 2020. Un año después, el texto llega al recinto de la Cámara de Diputados, luego de que el 13 de julio de este año se haya alcanzado el dictamen en comisión.

La sesión, con este proyecto como cabecera, fue a pedido del bloque oficialista, el Frente de Todos que conduce Máximo Kirchner. Pese a algunas resistencias dentro de esta bancada, la mayoría se expresará a favor. Lo mismo ocurrirá en el principal espacio opositor, Juntos por el Cambio.

            • ¿Traba?: Para que el proyecto avance en su sanción definitiva deberá primero superar una instancia clave: el quórum que se exige para dar inicio a una sesión.

Mario Negri, jefe del interbloque JxC, advirtió este lunes que su espacio acompaña mayoritariamente el proyecto pero que, por la exclusión en el temario de iniciativas que ellos consideraban esenciales, no aportarán para el quórum:

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        • El escenario: Un influyente diputado oficialista que intervino activamente en el tratamiento del proyecto advirtió a este medio, en off the record, que los votos estarían y que seguramente se apruebe sin cambios. Si el pronóstico del diputado falla parcialmente, y se aprueba con cambios ─un escenario probable─, el texto deberá regresar al Senado. En la Cámara alta, el proyecto había sido acompañado por 64 senadores y tres rechazos, de los cuales dos representan a la provincia de Tucumán.

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