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Economía

‘Crisis de oferta’: ¿Por qué faltan insumos para la producción en la región?

Desde pelotas de tenis hasta zapatillas: empiezan a escasear una variedad de productos en las góndolas porque las materias primas que no llegan a la Argentina y a muchos países de Latinoamérica.

Tiempo de lectura: 6 minutos

Buenos Aires — “Crisis de oferta” se escucha una y otra vez entre los industriales argentinos, que se rehusan a hablar de desabastecimiento. Lo cierto es que entre agosto y septiembre comenzó a retrasarse la llegada a los países de la región de algunas materias primas implicadas en la fabricación de productos tales como electrodomésticos, computadoras, automóviles, calzado y artículos para la construcción.

Esta situación ha empezado a ocasionar faltantes o escasez de distintos artículos en las últimas semanas, lo cual acciona indefectiblemente la ley de oferta y demanda y presiona los precios a la suba.

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Faltantes en góndola

Si bien en los comercios se encuentra a notar la falta de ciertos productos o repuestos, la causa corresponde a la falta de la materia prima para producirlo, no a un producto final que necesariamente se importe.

  • Chips y semiconductores: Esto impacta en la oferta de algunos productos electrónicos como computadoras, televisores y hasta automóviles.
  • Neumáticos: Rodrigo Escudero, Gerente de Asuntos Públicos y Prensa de Bridgestone Argentina, da cuenta que desde la empresa, en conjunto con la Cámara de la Industria del Neumático y el Gobierno Nacional, no están atravesando problemas en la importación de productos, aunque hay casos puntuales que se tratan de resolver con premura.
  • Pelotas de tenis: Este faltante está resintiendo el entrenamiento de los deportistas de elite de Argentina, dado que las de entrenamiento requieren de un estándar de calidad que no se puede sustituir mediante la producción local.
  • Calzado de alto rendimiento: Se trata de zapatillas deportivas destinadas al running y a los deportes profesionales.
  • Capellada y suela para calzado: La falta de estos insumos resiente la producción local de zapatos.
  • Tejidos e hilados: En contados casos, el faltante de esta materia prima retrasa los lanzamientos de indumentaria para la nueva temporada de primavera-verano.
  • Porcellanatos y pisos flotantes.
  • Griferías monocomando.

La causa no es una sola. Las hay globales y locales, y todas redundan en esta situación de faltantes, que por el momento resulta imprevisible saber en qué desencadenará.

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Desorden logístico global

Con la llegada del Covid-19 se generó un caos logístico a nivel mundial. Las restricciones y aperturas, a medida avanzaba la pandemia, paralizaron de forma intermitente al transporte marítimo, generando faltantes importantes en todo el mundo.

Una de las primeras en hacerse notar fue la escasez de chips y semiconductores. Aquí se conjugaban dos aspectos:

        1. Con la llegada de la pandemia, el consumo de productos tecnológicos se incrementó de una manera tan exponencial, que esos insumos prácticamente no lograban suplir la creciente demanda.
        2. A ello se suma que la concentración de la fabricación en unas pocas empresas hizo que ninguna pudiera prever y producir al ritmo del mercado.

Esta escasez puntual ya lleva más de un año y produjo cimbronazos entre los principales fabricantes de celulares y automóviles como Volkswagen, Nissan, Honda, Ford y SEAT entre otros. Las estimaciones sobre cuándo se repondrá esta carencia son muy vagas. Mientras Elon Musk cree que el año que viene podría normalizarse la situación gracias a la creación de nuevas fábricas, otros actores del sector estiman que podrían llevar al menos dos años.

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La consecuencia directa y visible será la persistencia de la escasez de bienes intermedios y finales en buena parte del mundo, y una fuente significativa de presiones inflacionarias con las que deberán lidiar varios bancos centrales.

—  Héctor Rubini, economista de la Universidad del Salvador.

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El golpe en Argentina

Con un comercio logístico que aún continúa “desordenado”, a pesar de que las restricciones a la circulación comienzan a relajarse poco a poco, el desbalance de contenedores provocado por las cuarentenas en todo el mundo seguirá sin cambios hasta fines del primer semestre del 2022. La consecuencia directa y visible será la persistencia de la escasez de bienes intermedios y finales en buena parte del mundo, y una fuente significativa de presiones inflacionarias con las que deberán lidiar varios bancos centrales, opina Héctor Rubini, economista de la Universidad del Salvador. Actualmente, el transporte logístico se encuentra reducido debido a un fenómeno mundial inédito.

Con el “desorden mundial” que se generó en el sector, muchos buques que partían desde Asia llegaban a puertos en los que no podían descargar por las restricciones aun vigentes, quedando así varados en distintos países. Eso redujo la disponibilidad de transporte, de contenedores vacíos, y el personal de carga y descarga, generando un exceso de demanda de nuevos contenedores, y una consecuente suba de precios.

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En ese sentido, lo que se está viviendo hoy en el mundo y en la Argentina es un exceso de demanda, porque aunque la capacidad de gasto de los ciudadanos sigue golpeada, se ven signos de cierta reactivación que empuja la demanda de bienes.

A nivel loca se está viendo sobre todo un retraso en la llegada de materias primas para la fabricación de una variedad de productos. Esto es consecuencia de que, en medio de una economía global inestable, los transportes marítimos privilegian la entrega a puertos rentables como los de Estados Unidos y Europa, por sobre otros. Esta situación golpea en mayor o menor medida a toda la región.

Luciano Galfione es empresario textil y secretario de la Fundacion Pro Tejer. Si bien su empresa de hilados no sufre faltantes importantes, salvo en algunos productos puntuales, revela que los tiempos logísticos se hicieron más largos. “Un contenedor de materia prima que tenía que estar en Argentina en 60 días tardó 120, porque lo dejaron varado en un puerto de Bélgica”, relata. Esta es la situación que hoy viven muchos sectores industriales del país y que impactan en la oferta.

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Una consecuencia inmediata y palpable se puede ver en la calle, donde los comercios de indumentaria exhiben una tímida oferta de ropa para la nueva temporada de primavera-verano.

A ello se suma, el aumento de los costos logísticos, donde un contenedor proveniente de China pasó de tener un valor de US$1.000 a US$13.000 en tan solo un año, lo cual indefectiblemente repercute en los costos locales, porque los importadores deben tributar.

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“El 80% de los que se importa en Argentina es para el sector productivo”, afirma Fernando Furci, gerente general de la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA). “Son materias primas, repuestos, componentes electrónicos y otros insumos que no tienen competitividad en el mercado local”, subraya.

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Escasez de divisas

La coyuntura argentina también entra en juego, dado que hoy existe una oferta restringida de dólares, en consecuencia de la falta de reservas del Banco Central de la República Argentina (BCRA), que genera que los importadores no cuenten con los dólares necesarios para acceder a la compra de mercancía en los plazos acordados para ellos, que hoy es de 90 días. Al extenderse los tiempos, cuando un importador no cumple con el ingreso de la mercadería, sea cual fuera la causa, se lo inhabilita para poder operar.

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Es por ello, que Fauci da cuenta que el sector empresario hoy está muy preocupado por la situación actual y el desarrollo de sus negocios.

Fuentes del sector del calzado deportivo describieron una situación adicional, que tiene que ver con aquellos productos que ya fueron pagados y se encuentran retenidos en zona franca a la espera de autorización de SIMI para que se libere. Se trata de artículos de alta tecnología que no son remplazables con producción local. Este tipo de faltantes ya se empieza a hacer sentir en las cadenas deportivas.

Desde el Gobierno dan cuenta que gran parte del problema se debe a un desacomodamiento global, dado que la importación de insumos (Bienes Intermedios (BI) y Partes y Piezas de Bienes de Capital (PyA)) creció un 60% en los primeros ocho meses de 2021 respecto a 2020, según cifras del informe de Intercambio Comercial Argentino de INDEC.

Reconocen, “hay una crisis logística internacional, que está generando demoras en la importación de insumos (fundamentalmente provenientes del este asiático) y produce cuellos de botella que están limitando la reactivación de la producción”.

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Qué no falte el vino

El faltante más reciente es el de las botellas para envasar vino. Sus causas no están del todo relacionadas a la coyuntura global, dado que es un fenómeno fortuito que se generó en los últimos días.

El problema se generó tras el incendio de la fábrica de botellas Verallia en Mendoza, que concentra el 35% de la producción de esos artículos. Ante este episodio, el sector vitivinícola ve amenazada la dispensa de vino en los próximos meses.

Sucede que, el mercado de fabricante de botellas está concentrado en tres fábricas: la mencionada Verallia, Cattari Hnos. (60%) y Cristalería Rosario (5%).

El 60% de los vinos en la Argentina se envasa en botellas de vino, por lo cual se estima que este año faltarán unos 40 millones de botellas, dado que se producirá para finales de año un total de 1.000 millones en el mercado local.

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Desde Bodegas de Argentina, levantaron la voz pidiéndole al Gobierno que flexibilice los tiempos de importación del vidrio de insumo para poder llegar a cumplir con los pedidos de cara a fin de año.

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Lorena Guarino

Lorena Guarino

Periodista argentina, especializada en negocios y economía desde hace más de 15 años. Fue editora general de Forbes Argentina y anteriormente se desarrollo en diarios como La Nación, El Cronista Comercial y Buenos Aires Económico e Infobae entre otros.

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