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Error de juicio de Suga sobre equilibrio entre economía y Covid-19 condena al primer ministro

Los mercados acogieron con satisfacción su dimisión, y las acciones se dispararon hasta alcanzar el máximo de los últimos 30 años.

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Bloomberg — La decisión del primer ministro japonés, Yoshihide Suga, de dimitir de su cargo refleja en gran medida su fracaso a la hora de equilibrar los objetivos de contener el Covid-19 y proteger la economía.

Su estrategia de probar restricciones ligeras durante más tiempo para limitar el impacto en las empresas ayudó a la economía a evitar otra recesión, pero puso a prueba la paciencia de los propietarios de bares y restaurantes, a los que se les asignaron normas más estrictas. Los consumidores también se cansaron de un estado de emergencia intermitente que ha ido perdiendo su eficacia para contener la actividad.

Con el gasto adicional y los programas de préstamos del Banco de Japón, Suga mantuvo las quiebras y el desempleo en niveles notablemente bajos. Pero después de menos de un año en el cargo, aún no se ve el final ni de la pandemia ni de las medidas de política de emergencia de Japón, e incluso se piden más.

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Su abrupta salida deja sobre la mesa un listado de promesas sobre el cambio climático y digitalización, y una serie de problemas de larga data en un segundo plano, entre ellos la creciente deuda pública, la disminución de la población y la caída de los precios.

Los mercados acogieron con satisfacción su dimisión, y las acciones se dispararon hasta alcanzar el máximo de los últimos 30 años, en medio de la esperanza de que su sustituto inicie su mandato con un gran paquete de gastos para apuntalar el crecimiento, y deje que el Banco de Japón, bajo el mando del gobernador Haruhiko Kuroda, siga bombeando estímulos.

“El estilo de comunicación de Suga (repitiendo la misma respuesta y dando respuestas que no iban al punto) frustró a la gente”, dijo el economista Harumi Taguchi de IHS Markit. “Su sucesor tendrá que presentar una hoja de ruta detallada para reabrir la economía a medida que avanza la campaña de vacunación”.

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Desde el principio, el pasado mes de septiembre, Suga dio la impresión de ser un lacónico hombre enfocado en los detalles, más que un líder carismático con una gran visión de la economía.

Tras comprobar la lentitud con la que la administración japonesa repartió el dinero para la pandemia en 2020, Suga insistió en que aceleraría las medidas para digitalizar los servicios gubernamentales y la economía. Pero su agencia digital no se ha puesto en marcha hasta esta semana.

Fallos similares en la red y problemas de personal contribuyeron a la lentitud inicial del programa de vacunación este año, ya que algunos gobiernos locales prefirieron ceñirse al buzón en lugar de recurrir al ordenador portátil o el teléfono para enviar información clave a los contribuyentes.

Lo que dice Bloomberg Economics

“Puede que Japón esté a punto de tener un nuevo primer ministro, pero incluso si es así, no espere una gran sacudida en la política macroeconómica. Con la economía enfrentándose a la creciente presión del brote de la variante delta, el gobierno... probablemente sienta una fuerte presión para aumentar el estímulo fiscal para mantener la recuperación.” --Yuki Masujima, economista

Aunque prometió continuar con las políticas de crecimiento de su predecesor, o Abenomics (por el ex mandatario Shinzo Abe), poner más dinero en los bolsillos de la gente tenía más sentido para Suga que hacer subir la inflación.

Sus subvenciones a los viajes nacionales y su impulso para reducir las tarifas de telefonía móvil pesaron mucho en los precios, alejando el índice de precios al consumo de Japón del objetivo del 2% y llevándolo de nuevo a territorio negativo, mientras el resto del mundo se dirigía en la dirección opuesta.

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Un nuevo líder ayudará al partido gobernante a asegurarse un mayor control del poder y un mejor resultado en las inminentes elecciones generales, dijo el economista Yuichi Kodama, del Instituto de Investigación Meiji Yasuda.

Sea quien sea el próximo primer ministro, es poco probable que el gobierno se aleje bruscamente de su actual combinación de medidas de estímulo monetario y fiscal, dijo.

“No se hablará de cambiar la política monetaria del Banco de Japón en un futuro próximo porque todo el mundo ha visto cómo la relajación de Kuroda impulsa las acciones y nadie quiere cambiar eso”, dijo Kodama. “Aun así, es un patrón que a un nuevo primer ministro le guste empezar lanzando un gran fuego de artificio. Eso significaría probablemente un paquete de estímulo global que podría rondar los 30 billones de yenes (US$ 273.000 millones).”

La salida de Suga también deja en el aire su mayor objetivo de transición de la economía hacia un futuro más sostenible, con pocos detalles concretos sobre cómo logrará Japón la neutralidad del carbono para 2050. Los avances hacia ese objetivo también podrían ayudar a abordar otras cuestiones.

“Japón no puede detener el declive de su población, por lo que su tarea número 1 es impulsar su tasa de crecimiento potencial”, dijo Kodama. “La digitalización y las iniciativas ecológicas son la clave para ello”.

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