Brasil

El presupuesto de Brasil para 2022 no logra disipar la incertidumbre fiscal

El plan prevé una importante reducción del déficit primario, pero no aborda algunos de los problemas fiscales más acuciantes que afectan a la mayor economía de América Latina.

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Bloomberg — La propuesta de presupuesto para 2022 que el presidente brasileño Jair Bolsonaro presentó al Congreso no disipó las preocupaciones de los inversores sobre las crecientes presiones para realizar un mayor gasto público en un año electoral.

El plan, detallado el martes por el secretario de Finanzas, Bruno Funchal, prevé una importante reducción del déficit primario hasta el 0,5% del PIB, o 49.600 millones de reales (US$9.600 millones), muy por debajo de los 170.500 millones de reales previstos inicialmente, y menos de un tercio de lo que los economistas prevén para este año.

Pero la propuesta no aborda algunos de los problemas fiscales más acuciantes que afectan a la mayor economía de América Latina. No hay ninguna explicación sobre cómo la administración pagará un renovado programa de transferencia de dinero que Bolsonaro quiere lanzar antes de su campaña de reelección, considerando que el presupuesto sólo asigna la misma cantidad que el actual programa, Bolsa Familia, utiliza este año. Las directrices tampoco explican cómo el gobierno financiará los 89.000 millones de reales que tiene que pagar por mandato judicial el próximo año.

Los inversores están cada vez más nerviosos por las finanzas de Brasil mientras el gobierno lucha por volver a imponer medidas de austeridad para equilibrar el presupuesto después de un gasto masivo durante la pandemia. Las preocupaciones fiscales están pesando sobre la moneda local y complicando los esfuerzos de los responsables de la formulación de políticas para que la inflación vuelva al objetivo.

Bolsa Familia

Uno de los principales desafíos de Bolsonaro es reformar el programa de transferencias de efectivo conocido como Bolsa Familia antes de las elecciones generales del próximo año. El ministro de Economía, Paulo Guedes, aún tiene que aprobar en el Congreso una solución para expandirlo sin romper una regla que limita el crecimiento del gasto público a la inflación. No será una tarea fácil: la financiación del nuevo programa depende de la aprobación de una reforma fiscal que actualmente está estancada en la legislatura.

Sin una solución rápida a la vista, los asesores políticos del presidente están tratando de convencerlo de que lance una nueva ronda de donaciones en efectivo de Covid este año, según cinco funcionarios familiarizados con el asunto.

Casos judiciales

Los precatorios son pagos ordenados por el tribunal superior en casos perdidos por el gobierno federal. Ascienden a 89.000 millones de reales (US$17.300 millones) para el próximo año, una cantidad tan grande que Guedes los ha calificado como un “meteorito” que golpea el presupuesto.

El ministro todavía está tratando de negociar una solución que involucre al tribunal superior para diluir esos pagos durante hasta diez años sin la aprobación del Congreso.

Si no lo consigue, el gobierno tendrá que convencer a los legisladores de que aprueben una propuesta para pagar los “precarios” en 10 años o incluso eliminarlos de la regla del techo de gasto, argumentando que son imprevisibles por naturaleza.